viernes, 31 de octubre de 2008

Con nocturnidad y alevosía

Teherán no es Madrid y ni tampoco Barcelona. En Teherán rige otro gobierno, se profesa otra religión y las prohibiciones están a la orden del día. En Madrid y Barcelona el mundo se ve distinto, cada uno hace más o menos lo que quiere y hay eso tan preciado llamado libertad. Hay más diferencias. Irán, dicen, esta en el punto de vista de EE.UU. con su política unilateral y belicista. Corre, siguen diciendo, un riesgo de ataque y posterior invasión liderada desde el Pentágono, tal y como ha sucedido con la vecina Iraq. En España no caerá esa breva pero no por eso estamos al margen de los tentáculos del todopoderoso rodillo estadounidense.
Saliendo a la calle un día como hoy se ve como EE.UU. está consumando su invasión silenciosa. Brujas, vampiros, muertos vivientes… Halloween ya está aquí y ha venido para quedarse. Y es que de un tiempo a esta parte parece que las tradiciones del mayor imperio que ha conocido el hombre son ya costumbres españolas. Poco a poco, y sin hacer ruido –insisto– los españoles y europeos en general están copiando todas las festividades yankees. En un tiempo celebraremos el Thanksgiving day y tiraremos cohetes y haremos barbacoas el 4 de julio. 
Esto no es nuevo: los McDonald’s están por doquier, los Starbucks nos quitan los bares de toda la vida y el cine nos muestra una realidad idílica que se copia en las calles. La Vieja Europa acata sin rechistar el nuevo mundo que se le ha impuesto, sin necesidad de ataques nocturnos ni bombas de racimo. A veces una invasión no tiene más víctima que la propia cultura. 

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De reojo: La Reina nos ha salido de derechas. Se ha dicho mucho de lo que presuntamente comentó, pero yo me quedo con la frase, gloriosa a mi entender, de que “Abdicar, jamás. Al Rey sólo lo abdica la muerte”. Si por ellos fuera, tenemos Monarquía para rato. 

9 comentarios:

Fernando Manero dijo...

Es cierto, las costumbres americanas penetran en nuestras vidas y se asientan sin posibilidad de contrarrestarlas. En eso hay que reconocer que los Estados Unidos han sido habilísimos. De ahí provinieron los vaqueros y las hamburguesas, las bebidas de cola y Santa Claus, el cine del Oeste y Marilyn Monroe.... y se instalaron en nuestras vidas y nuestros recuerdos para siempre. Después de eso, la indefensión frente a lo demás está cantada. Se extenderá la chorrada de la calabaza chorra y el pavo con la familia unida, aunque sus miembros se odien entre sí. Y, ¿porqué los habitos de los yankees arraigan con tanta fortuna?. Porque son fáciles de asumir, cómodos, alienan con facilidad, no cuestan demasiado (en apariencia) y son accesibles a todo el mundo. Competir con eso es imposible. Menos mal que nos queda la tortilla de patatas, el bocata calamares, la sangría y las pelis de Berlanga. Porque, joder, hasta el Woody Allen se permite hacer malas pelis con españoles - horrible esa última con Bardem y la Cruz - y a todos nos sigue embobando el que se digne filmar en Barcelona.

Rachel dijo...

Hola enric, caigo por aquí de casualidad pq hemos comentado a la vez en el blog de fernando y me ha llamado la atención, así que aquí estoy. Voy a mirar en tu blog que me ha parecido muy interesante. Volveré por aquí.
Saludos,
Rachel

Kuki13 dijo...

Saltando del blog de Fernando he llegado aquí, y no puedo por menos.. que darte la razón, nos dejamos conquistar por todo lo que llega de fuera, máxime si ello lleva incorporado de serie alguna fiesta..Papa Noel se esta cargando a empujones a nuestros queridos reyes magos, los burgers, kebabs, etc hacen que si pides una tapa de tortilla te miren como esperando ver la boina saliendo de tu bolsillo, y si es de chorizo ya ni te hablo, jajaja, no se... no anem bé, pero todo lo que implique negocio, ventas etc, siempre hay avispados comerciantes.. (algunos de "corte" ingles) que se dan buena maña para hacer que nos entren por los ojos y nos salgan por el bolsillo. Hemos pasado de la España "profunda" a la España que, volandera en busca de nuevas costumbres como si nosotros careciéramos de ellas. Un saludo

miquelet dijo...

Si por lo menos fuera una evolución cultural... Pero es que esa cultura del "haz lo que veas hacer" es la de la falta de personalidad más absoluta mientras te haces creer que todo lo tienes personalizado.

Salud.

Josep Tomàs dijo...

El tema Halloween, es curiós però es d’anada i tornada, doncs es un costum ancestral sorgit de les muntanyes dels Pirineus, i exportat pels primers colonitzadors espanyols que varen anar a Amèrica, i ara a tornar a casa nostra, però malauradament embolcallat del made in usa.
En quan a la monarquia sempre he considerat, que un rei es el descendent del menys babau de la tribu.

Fanny dijo...

No se què és pitjor, si viure en un estat repressor i ser conscient de que no tens llibertat o penar que ets lliure i estar totalment oprimit en realitat...

Xoán Salgado dijo...

Pues si se me permite deciros que en Galicia y hasta hace poco más o menos 30-40 años en infinidad de aldes se celebraba el Samain. Con calabazas talladas y demás. Así que no todo es inventado:
http://www.culturagalega.org/noticia.php?id=1949

Enric Tomàs dijo...

Carai, Xoan. Quizás en vez de hablar de la influencia de EE.UU. tendré que hacerlo de la influencia gallega, que se dice están en todas partes! Gracias por el apunte y por el link. Josep Tomàs, en un comentario anterior que traduzco del catalán, dice que la tradición procede de los Pirineos y que fueron los primeros colonizadores que fueron a América quienes lo exportaron. Yo había oido que el origen de Halloween está más en Irlanda. En cualquier caso, la manera en que se celebra si es típicamente americana y, por ende, su influencia al resto del planeta.
@Fanny: yo creo que la segunda opción es mejor, porque siempre es bueno saber quién eres y quién no eres.
@Todos: gracias por los comentarios.

mreina dijo...

¡no como kebas de esos ni hamburguesas "americanizadas", aporto mi grano de arena comiendo bocadillos de jamom, calamares...me sientan mejor a mi estómago mediterraneo. No me cierro a las invasiones enriquecedoras, si a las que no aportan nada.