
Lamentablemente, las elecciones europeas no importan a nadie salvo a los partidos políticos, que las consideran un buen termómetro para saber cómo está su electorado. Ayer,
el PP de Rajoy, representado por Mayor Oreja, ganó con claridad al PSOE, con López Aguilar como candidato. Hay varias lecturas de la victoria popular, como aquella que dice que el electorado conservador se moviliza más y mejor en sus feudos tradicionales como Valencia o Madrid. Otra lectura apunta a la crisis y recesión que España está viviendo y que, lógicamente, afecta al partido del Gobierno. Ya escribí hace un tiempo que
Zapatero debía tratar de atajar la crisis, sin negarla y sin atribuir sus causas a Aznar y compañía.
Y es que el
PSOE parece muy inclinado a achacar todos los males del país a Aznar y a apelar al voto del miedo contra el anterior gobierno. Ya lo hicieron en Catalunya en las últimas generales, con ese famoso “Si tú no vas ellos [el PP] vuelven”. Funcionó muy bien y sirvió a
Carme Chacón para colocarse como Ministra de Defensa.
Ayer, apelar al miedo no sirvió de nada y me alegro, aunque el resultado haya sido la victoria del PP. Un partido que aspira a ganar no puede basar su campaña electoral en insultar al rival y compararlo con el Apocalipsis (aunque reconozco que la cara de
Mayor Oreja en el cartel adjunto está muy bien escogida). Nada sabemos de
Juan Fernando López Aguilar, salvo que tiene un currículum brillante. Lo he visto en muchos carteles, por las calles, y en todos ellos el principal mensaje era criticar a su rival. Mal asunto si ese es el único argumento electoral.
Recuerdo cuando
Laporta llegó a la presidencia del Barcelona. Hizo una campaña soberbia. Mientras sus otros rivales se dedicaban a criticar, él, totalmente al margen, propuso cada día una nueva medida, desde fútbol base hasta secciones, pasando por servicios médicos. Al final ganó, porque generó más ilusión que el resto. Si Zapatero quiere potar al tercer mandato, debería hacer lo mismo.
Foto: E.T.---------------------------------------
De reojo: Parece que
ya se han recuperado los primeros cuerpos de los pasajeros del avión Río de Janeiro-París. Es lo mejor, porque sin cuerpos, el pan para los especuladores y amantes del misterio sobrenatural estaría servido.