viernes, 14 de mayo de 2010

Una salida de tono anunciada

Hay un famoso libro, Crónica de una muerte anunciada, en el que Gabriel García Márquez narra toda la previa del asesinato de Santiago Nasar. Este libro, más concretamente su poderoso título, ha sido ampliamente utilizado para explicar que algo se venía venir. En este caso, lo que se venía venir fue la salida de tono de Manolo Lama, quien en una conexión en directo se mofaba de un mendigo. Lama y el periodismo deportivo en general han llegado a un punto en que la hipérbole y la búsqueda de la novedad ha dado paso a lo que antes era inimaginable. Supongo que la exageración continua que rodea al fútbol da a pie a este tipo de acciones. Lo podemos ver también en el diario AS, que cada semana presenta un video-debate de Tomás Guasch y Tomás Roncero, dos personajes que cada vez se alejan más de una pretendida neutralidad. En el ‘frame’ que sirve de portada al video, se ve a Guasch y a Roncero cara a cara (así se llama la sección, de hecho) con una postura agresiva.
La cordura en el periodismo deportivo se pierde poco a poco, al tiempo que muchos periodistas ganan minutos y páginas. Sean de Barça o Madrid, muchos de ellos presentan un limitado bagaje cultural y casi nulo conocimiento de otros campos, excepto, claro, de los de hierba.

---------------------------------------
De reojo: El Rey tiene una salud de hierro y quien diga, piense, insinúe o cavile lo contrario miente, es republicano, poco patriota, nacionalista y debería ir a prisión por ultraje a la Corona.

2 comentarios:

J. Gelas dijo...

Hola, Enric. Estoy muy de acuerdo con tu análisis. Soy estudiante de primer curso de periodismo y siento vergüenza por el periodismo deportivo y en lo que se está convirtiendo. Es un ámbito que puede ser muy bonito si se cuida, pero visto lo visto...
Un saludo, y seguiré leyéndole.

Enric Tomàs dijo...

Hola Gelas. Muchas gracias por tu comentario. A mi lo que me molesta es que estos tipejos se creen por encima del bien y del mal, cuando lo único que hacen es reir las gracias a niñatos multimillonarios. Déjame matizar que no todos los periodistas depotivos son así, los hay de gran calidad.