
Pero cuando estos partidos tienen una clara intención política y reivindicativa, la del café para todos, las cosas cambian y rechazo estas pachangas. Estemos o no de acuerdo, Euskadi o Catalunya tienen algo que no está en muchas partes de España: una identidad propia. Bien es cierto que hay extremeños, murcianos o castellanoleonses, del mismo modo que hay gente de Sarrià, de Malasaña o de Borredà. En este sentido, Catalunya y Euskadi son comunidades autónomas con, más o menos, el mismo rango legal que las catorce restantes. Sin embargo, igualarlas en su conjunto a otras comunidades autónomas españolas es faltar a la verdad. Prueba de ello está, además, en la configuración de la actual legislatura en el Congreso de los Diputados, en la que hay 26 diputados vascos y catalanes.
De este sentimiento nacionalista es normal que salga una selección, y, por ende, la voluntad de que ésta sea oficial. Para Catalunya y Euskadi, el reconocimiento de sus selecciones es un paso más de un proyecto de país.
Por ello me parece un poco ridículo que surjan selecciones como Murcia o Extremadura. Como decía antes, si se organizan estos partidos por dinero aún tiene un pase. No obstante, creo que todo forma parte de una operación para dejar en nada el trabajo que desde Barcelona o Vitoria se está haciendo. Y es que, ¿qué mejor manera de despreciar una idea que equiparándola a un proyecto que no tiene ni siquiera himno?
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De reojo: Bhutto ha muerto y con ella las esperanzas de la modernización y democratización de Pakistán. Si bien es cierto que la ex primera ministra tenía todo el derecho a volver a su país, sabía bien a que se exponía. Cabe recordar que su primera aparición pública se saldó con más de 130 muertos. A veces uno tiene que renunciar a sus principios para evitar males mayores.