lunes, 28 de enero de 2008

Pinta negro, pinta labios

Las primeras encuestas apuntaban que la raza o el género de los aspirantes demócratas no iban a marcar su carrera en prima primarias y caucus. Sin embargo, parece que, finalmente, los electores estadounidenses no obviarán que uno es negro y la otra es mujer.
Así lo han indicado las encuestas y los procesos electorales llevados a cabo hasta la fecha. Pienso en las primarias de New Hampshire, donde el voto femenino llevó a Hillary Clinton a la victoria. Una encuesta posterior del Washington Post indicó que el 57% de los electores fueron mujeres, de las que un 46% votó por Hillary y un 35% por Obama. Algo parecido sucedió ayer en Carolina del Sur: un 81% de los negros votaron por Obama, por un 24% de los blancos. A modo de información, en Estados Unidos viven un 81’7 % de blancos y un 12’9% de negros. Los hispanos, pese a ser muy numerosos y ya influyentes, se incluyen, según su color, en alguna de estas categorías. Esto parece demostrar que el género o la raza si están influyendo, pese a las previsiones más optimistas que lo descartaban.
Ahora cabe ver qué “pureza” tienen cada uno de los candidatos. Creo que ninguno de ellos es un reprsentante fetén de su raza o género: Hillary es mujer al 100%, faltaría más. Sin embargo, no es una mujer feminista al uso ni nunca ha hecho gala de ello. Además, pese a su extraordinaria valía, talento e intelecto, es una mujer insertada dentro del aparato del partido, el Demócrata en su caso, controlado por hombres. Y, sumado a todo ello, destaca que es esposa de un ex presidente de EE.UU. que aún goza de altísimas cuotas de popularidad. Así pues, desde el pubto de vista político, Hillary es una mujer que procede de un entorno masculino y con un marido que la ha ayudado a catapultarse a la opinión pública. Ahí está la clave. Pese a que su círculo de trabajo más cercano es mayoritariamente femenino, Hillary no es una mujer ‘selfmadewoman’, es decir, hecha a sí misma, sino que es la cara femenina de un proyecto más bien masculino.
A Obama se le define más fácilmente: es medio negro y medio blanco. Su madre es de Kansas, genuina América Profunda. Obama es mulato, tiene acento del medio este y no usa palabrejas ‘gangsta’ o ‘bubba’ como si fuera un jugador de la NBA.
Así las cosas, y a falta de ver qué depara el apasionante Supermartes del 5 de febrero, preveo problemas para Obama porque, pese a que ninguno de ellos es ‘puro’ (esta expresión suena mal, disculpen las molestias), el senador de Illinois puede provocar más rechazos por el color de su piel, ya que muchos estadounidenses, sobre todo los llamados y omnipresentes WASP (White Anglo Saxon Protestant) pueden ser reacios a dar el voto a un candidato afroamericano.

Ap Photo / Mary Ann Chastain
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De reojo: La UE no suele hacerlo pero esta vez tocaba. Ha puesto la zanahoria delante de los serbios para que apuesten por el europeísta Tadic y den la espalda al ultranacionalista, proruso y aislacionista Nikolic. La UE no suele hacerlo pero con Kosovo a punto de declarar la independencia, siempre va bien humedecer la mecha del polvorín balcánico.

1 comentario:

Pozzo dijo...

Un títol molt ben trobat ... l'article tampoc es queda enrere !

Congratulations for your work !