viernes, 18 de julio de 2008

Alimentar las vocaciones

Más de 2.900 alumnos se han quedado fuera de la carrera de Medicina en Catalunya, pese a que este año se ofrecían más plazas. Esta cifra de los que se han quedado fuera no deja de ser curioso, toda vez que desde distintos ámbitos de la sociedad se denuncia la falta de facultativos para atender una población en aumento. Diferentes medidas buscan solucionar este problema a corto plazo:
Ayer mismo, la consellera de Sanitat de la Generalitat de Catalunya, Marina Geli, revocó la norma que obligaba a los médicos a jubilarse a los 65 años, dejándole a su elección la decisión de poner fin a su carrera profesional. Paralelamente, la propia Geli busca la homologación, mediante un curso de 40 horas, de médicos extranjeros para que trabajen en Catalunya. Una decisión arriesgada puesto que, a menudo, los facultativos llegan de otra dimensión social, en la que los usos y costumbres son distintos a los que se aplican en Catalunya y por extensión en España. Prueba de ello, el caso real de un facultativo de una mutua privada que recetaba un medicamento a mujeres embarazadas que al parecer puede provocar malformaciones al feto y que por ello está prohibido en nuestro país. La excusa de este médico fue que en su tierra sí se puede autorizar ese tratamiento.
Con todo, pienso que, quizás, la mejor solución para paliar la falta de galenos pasa por aumentar el número de plazas en la Universidad, así como el número de plazas del MIR, que actúan como filtro para muchos aspirantes. Quienes ansían ntrar en Medicina suelen tener notas de corte muy altas y, más importante aún, están dispuestos a pasar 10 años de su juventud apretando los dientes y estudiando fuerte. Todo ello para, al final, superar el MIR y entrar en cualquier hospital con casi treinta años cobrando unos 1.000 euros. A veces, alimentar las vocaciones en la juventud es la llave de asegurarse un buen futuro.

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De reojo: El Caminante estrena nueva herramienta (sic). A la derecha veréis no sólo muchos blogs de calidad, sino que disfrutaréis de las actualizaciones más recientes de tan insignes comentaristas.
Doble reojo: Hace un año escribí sobre el dopaje en el Tour. Como el post me quedó bonito y lamentablemente vuelve a estar de actualidad, lo linko de nuevo, así, sin más.

3 comentarios:

A.Orte dijo...

Cuidado, hay veces que aumentar el número de plazas no tiene los efectos buscados. Si luego se puede revertir, perfecto. Pero las universidades, una vez tienen las plazas (money) cualquiera les quita los privilegios.
Los problemas principales son:
1. Más plazas puede implicar más mediocridad, por una lógica de nota de corte. Si más plazas= más masificación, puede haber una pérdida de calidad en la enseñanza. Asimismo, más plazas puede implicar más horas de tutoría por profesor, o incluso más profesores. ¿Y cuántos médicos saben/quieren dar clase?
2. ¿Necesitamos más plazas de médico MiR o más plazas de médico convencional? No tengo datos aquí, pero médico sin plaza fija los hay a montones.
Y luego otro tema laboral. Hay muchos médicos que se fueron a UK por los sueldos. Qué es más justo socialmente, ¿formar muchos que no sabemos si van a salir igual de buenos que siempre (la formación actual es excelente) o traer de vuelta los que sí funcionan? Eso pasaría por subir los salarios de los médicos con plaza fija a cambio de restricciones en su estatus laboral... se acabó eso de hacer jornadas en la privada a 400 euros la tarde. Se acabó estar en el CAP por las mañanas y las mutuas por las tardes...Es decir, pagarles bastante más de lo que cobran, pero que cumplan la ley.

mnk dijo...

a veure, explica'm aquesta nova eina teva... ¡quiero saber!

Enric Tomàs dijo...

@Andreu: Estoy de acuerdo con tus apuntes, menos en lo que dices que más masificación puede implicar mayor mediocridad. Normalmente las personas que aspiran a enrar en Medicina tienen notas de corte bastante altas. Alguien con un 7, por ejemplo, puede ser tan brillante con más de un 8.
@mnk: l'eina és això de la dreta...